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Número 23 - Mayo de 2011   

Artículos
Un alfil para la Torre del Ajedrez
Luis Ariete
 

Un alfil para la Torre del Ajedrez







En Medellín existe un lugar dedicado a diagnosticar el clima. Fue considerado un elefante blanco, construido por un alcalde aficionado al ajedrez que soñaba con torres y murallas. Ordenó construir una muralla alrededor de una villa deportiva y en su interior una torre de 15 pisos, que llamó del ajedrez. El pueblo y los jueces derribaron la muralla y la torre se fue convirtiendo en un inaccesible paquidermo de concreto pálido. Los ascensores nunca funcionaron. Nadie le encontraba utilidad
.

 

Años después fue rescatada del olvido por un grupo de científicos cuyo trabajo tiene mucho que ver con el ajedrez, con pronosticar movimientos y consecuencias. El juego de reproducir la guerra se ponía al servicio del arte de descifrar las personalidades del Clima y del Tiempo.

"El Clima es permanente, el Tiempo cambia", decían los manuales de texto para explicar las diferencias de dos gemelos dependientes, pero con distintas personalidades. "En Canadá el clima es frío" y "Mañana hará un buen tiempo". Aprended niños: los diferentes estados del Tiempo en una región definen el Clima de la misma.

Aquí los gemelos siempre nos parecieron uno solo, mezclados en un mismo carácter. La primavera no sólo era permanente, sino eterna. De la misma forma nos parecía el carácter primordial de la región: primaveral, fogoso, alérgico, enamoradizo, juguetón…

Hablamos de ellos indistintamente, como si fueran un confiable conocido que nos sirve para conversar. "Que clima más agradable está haciendo hoy" o "en Medellín hace muy buen tiempo", sin percatarnos de que quizás hubiéramos estado conviviendo con un ser misterioso con doble personalidad, que influía en nuestra forma de ser profunda: ingenua, desprevenida.

Ahora se nos revelan alocados e inestables y no sabemos cómo es uno o cómo es el otro. Esta nueva personalidad que han adoptado hace que sus rostros se nos vuelvan irreconocibles y no sabemos cómo seguir la conversación. ¿Qué podemos decir si ahora están tan raros?

Y escuchamos noticias venidas de muchas partes del mundo, de calamidades y desastres que se les atribuyen, como si se hubieran ido de pillería. Como si cada uno hubiera encontrado su propio Mr. Hyde. Antes nos sentíamos tan confortables en su compañía que salíamos a la calle desabrigados, en camiseta y de tirantes o en falda y pantalón corto.

Por estos días miramos previamente por la ventana y preguntamos mirando al cielo: ¿Qué día irá a hacer hoy? ¿Dr. Jeckyll o Mr. Hyde? Y nos armamos con gafas de sol y al mismo tiempo enfundamos la sombrilla, desconfiados. Nos cambia el carácter y nos deprimimos viendo las imágenes que nos llegan por televisión de pueblos y barrios arrasados por la ola invernal.

Clamamos a los científicos y a las entidades oficiales para que nos den pistas de sus personalidades, para que nos cuenten de los tratamientos a los que los están sometiendo y de sus resultados. Los expertos, como si se tratara de pacientes graves, con enfermedades complicadas, los someten a pruebas con aparatos sofisticados, acelerógrafos, pluviómetros, estaciones meteorológicas, con los que esperan atinar un diagnóstico que les resulta muy esquivo.

En la que era conocida como la "Torre del Ajedrez" se hacen estos análisis. Ahora, llamada Torre Siata (Sistema de Alertas Tempranas) y administrada en convenio por Eafit y el Área Metropolitana, es un centro de mando de estudios meteorológicos; un faro encallado en la mitad de un valle que emite alertas sobre los cambios de personalidad de los gemelos. Como lo llamó un periódico local: "El corazón de la alerta temprana en Medellín".

Allí se recibe información del terreno proveniente de diferentes aparatos ubicados en todo el territorio metropolitano: 31 acelerógrafos, que miden aceleración del suelo como respuesta a los movimientos sísmicos; 58 pluviómetros, que miden la cantidad de lluvia; 10 estaciones meteorológicas, que miden dirección y velocidad del viento, humedad y temperatura y 10 sensores de nivel de agua, que ayudan a establecer cambios en nuestras quebradas y montañas.

Los meteorólogos corren modelos matemáticos con los que intentan entender el Clima y los cambios del Tiempo y emiten alertas sobre los peligros que pueden correr nuestras vidas y bienes.

Pero no es suficiente. Los equipos existentes permiten predicciones confiables de muy corto plazo y descripciones de fenómenos en tiempo real. "En este momento tenemos lluvias abundantes en Bello e Itagüí" o "la cantidad de lluvia caída es de x milímetros por segundo". Cuando tenemos esta información la quebrada ya se ha desbordado o los deslizamientos de tierra ya han sepultado viviendas.

La situación es como si para diagnosticar un cáncer en el cuerpo de un paciente, los médicos tuvieran que hacer 100 biopsias en órganos diferentes.

Al otrora paquidermo blanco dedicado al ajedrez le hace falta un complemento de última generación, un alfil, que utilice tecnología avanzada para someter al Clima y al Tiempo a un diagnóstico de mayor precisión. Una revolución como la que introdujeron en la medicina las tecnologías de los rayos X y los tomógrafos.

Y eso es precisamente lo que sucederá en septiembre en el Valle de Aburrá con la llegada del Radar Meteorológico Dopler Polarimétrico de Banda C modelo DWSI-3501C-SDP, único en Latinoamérica. Una torre de 20 m., con una antena de 4.2 m. (semejante a una parabólica), que emite ondas electromagnéticas en un área continua de 100 km². El Radar produce información detallada de la dirección y velocidad del viento y de la formación de nubes. Estos datos, sumados a los producidos por los aparatos en tierra, permitirán predicciones climáticas con un alto grado de confianza.

Como si metiéramos a los gemelos en un tomógrafo, para hacerles un TAC, los expertos visualizarán la estructura interna de los fenómenos atmosféricos. Podrán determinar incluso el tamaño de las gotas de lluvias, con lo que pueden predecir la cantidad de agua a caer en un lugar determinado con suficiente anticipación para ordenar evacuaciones en caso de ser necesario.

El Radar estará ubicado en el corregimiento de Santa Elena, en el lugar conocido como El Mirador, con comunicación directa con la Torre Siata. Desde allí emitirá sus ondas a todo el Valle de Aburrá y el oriente cercano, produciendo un cambio radical en la forma como nos relacionamos con los fenómenos naturales.

A través de internet, dispositivos móviles y televisión recibiremos información climática precisa 24 horas al día. Sabremos detectar a tiempo a Dr. Jeckyll o a Mr. Hyde. El conocimiento adquirido del comportamiento de los gemelos irá produciendo un nuevo cambio en nuestro carácter. Con el tiempo, seremos menos ingenuos y menos desprevenidos, y entonces volveremos a disfrutar de la primavera con mayor intensidad, pues seremos más acertadamente conscientes de que no es eterna. UC