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Número 06 - Octubre de 2009   

Artículos
A ras de parque
Jorge Iván Agudelo
 

A ras de parque

−No, nada de eso, esta mañana, así como así, me acometió la revelación y vas a tener el privilegio de oírla. Debajo de este parquecito hay una especie de imán gigantesco y algunos pocos contamos con la suerte o soportamos la desgracia de haber nacido con pedazos de ese gran imán en los talones, así, cuando nos alejamos por mucho tiempo nos sentimos como ruedas sueltas y pasa... o que tenemos que volver para recargarnos de... de algo o (y en esto estuve pensando hoy muy seriamente) tenemos que rajarnos los talones como la hermanastra de la Cenicienta y extraernos el imán.
−Pues... ya que lo sabemos no queda más que pregonarlo. ¿Querés escribir un libro o hablar con la administración para que traigan retroexcavadoras?
−Nada de eso, me conformo con no ser el único en cargar con este secreto. Ahora sí, ¿qué nos vamos a tomar? UC

   

Aquí hay un reino de tierra y
arenisca maravillosamente sediento.
Eduardo Cote Lamus, Estoraques.

 

−¿Qué tendrá este parque por debajo?
−¡Qué va a tener! Tierra, lombrices, una morrocota de oro... siga pensando bobadas, hágase el loco y no vaya por las cervezas...
−No, no, en serio, ¿te has puesto a pensar desde cuando venís a este parque? ¿Trece, catorce años? Y te aseguro que en todo este tiempo no has faltado más de dos meses... ¿sabés por qué después de algunos días de no darte la pasadita te empieza la rasquiña, el no-me-hallo, como un malgenio así de buenas a primeras?...
−¡Vea por lo que le dio a éste! La rasquiña es por falta de trago, el no-me-hallo es por falta de trago, el malgenio es por falta de trago, y trago venden en cualquier tienda.
−Bueno, y si venden en cualquier tienda y todo lo soluciona un ron ¿por qué volvés al parquecito, te tumbás en este muro y llegás a tu casa, si es que llegás, con una risita beatífica, dispuesto a enfrentar el peor de los guayabos?

−Bueno, ya que estamos en la noche de los alabaos y según vos no hay mejor cantina que estas materas de cemento, vamos por las cervezas.
−Manejá los tiempos y la ansiedad... contestame, que ahora invito a media.
−Si sólo así salimos de ésta, voy a responder como una reina... voy y vuelvo al parque por su gente, por la diversidad, por el contraste, por el ambiente, por las mujeres, por los amigos, por los bares... ¿contento?
−¿Si ves?..., decís ese rosario de pendejadas porque no encontrás una explicación satisfactoria y no la encontrás, como no la encuentran muchos adeptos o adictos al lugar, porque la buscan a ras de tierra...
−Oíste, ¿vos qué es lo que estás metiendo?