Síguenos:




Número 05 - Septiembre de 2009   

Editorial
Seguimos siguiendo
 

Desde marzo no salía este periódico. Eso, con seguridad, lo habrán notado muy pocas personas puesto que entramos en crisis con apenas 4 números circulados y, además, porque por estos paisajes no son escasos los abortos culturales. Mucho menos cuando abundan las plagas malsanas.

Nos tocó (en todos los sentidos) una porción del susto que anda suelto por esta Medellín y no quisimos quedarnos a esperar a que aquellos que sabemos cambiaran de opinión frente a nuestra publicación, se encarretaran leyéndola o a que asistieran a un curso de relaciones humanas, aprendieran a valorarnos como sus semejantes, y nos permitieran decir y pensar. Tampoco confiamos mucho en las buenas intenciones de las autoridades de policía, aquellos que sabemos que saben. Nos alejamos del fogón para no quemarnos pero trajimos las brasas. Allá ellos y nosotros por aquí, cada uno con sus vicios.

Hablando de vicios, cultivamos uno muy costoso: la terquedad; no nos noqueó esta primera adversidad y volvimos para insistir en hablar de la ciudad parados en su centro. Ahora fortalecidos —si es que es una coraza la Corporación Universo Centro que recién fundamos con varios amigos proclives a las ilusiones, solidarios y atizadores—, pensamos ir más lejos concentrando otras actividades alrededor del periódico.

Ya tenemos rut (¿o nit?), contadora, cosedora, un talonario de facturas numeradas y con logo, otro de recibos, una cuenta bancaria, un sello… y tendremos dentro de poco un domicilio fijo, un celular y, por lo tanto, tarjetas personales para repartir. Sabemos que es muy difícil levantar un emporio cultural, pero no se les haga raro que de pronto publiquemos libros, filmemos cortos, hagamos video, curemos exposiciones, nos metamos en eventos, organicemos foros y discusiones, y, por supuesto, participemos en pleitos.

 

Editorial

Y unas por otras. Nos angustiaron los meses sin circular pero volvemos a salir justo en el momento en que el Señor Tramposo cumple el sueño de hacerse un Estado a su medida, y habrá de estrenarlo voleando el poncho manchado con las hediondas repartijas y la cagarruta de quienes comen a sus expensas. ¿Estado de opinión para pasarse por la faja la legítima Constitución? Ya le dejaremos saber nuestra opinión sobre su estado.

Aquí seguiremos, empinando la voz para que pueda medio oírse, insistiendo, como desde el primer número, en que el más grande patrimonio de una sociedad son las personas, la diversa gente. Seguiremos siguiendo. Cualquier cosa, menos quietos.UC

Editorial