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Número 35 - Junio de 2012     

Crónica verde
El bueno de Pepe

 

Hace unos días apareció el informe anual de Naciones Unidas sobre consumo de drogas ilícitas en el mundo. La marihuana sigue siendo líder. Entre 119 y 224 millones de personas dicen haberla fumado en el último año. Cada vez más usuarios acceden de una manera legal: bien sea con los carnés médicos, los clubes de consumo o las leyes que amparan la posibilidad de una dosis mínima.

Sin embargo, en ninguna parte del mundo se vende marihuana de manera abierta y libre. Tal vez sea California el lugar donde más fácil se accede a un porro de manera legal. Pero todavía hace falta que un médico avale tus deseos de un poco de humo y tranquilidad. El gobierno de Uruguay, un país perfecto para los experimentos, acaba de manifestar su deseo de ser pionero en la legalización definitiva de la hierba. Un plan de 15 puntos para combatir el delito contempla la posibilidad de que el Estado abra centros de distribución de la Mona para los 150.000 consumidores que se estima hay el país. Todavía no se define si sería el mismo gobierno el encargado de la siembra o si se dejaría el trabajo a agricultores privados. Sería interesante sin duda ver al presidente Pepe Mujica trabajando una chacra dedicada totalmente a la siembra de cannabis. Lo imagino agachado bajo un gran sombrero, revisando los cogollos mientras su perra Manuela, una criolla vieja y coja, le olisquea los tobillos.

El gobierno aún no presenta un proyecto formal y ya han brincado enemigos desde casi todas las orillas. El director de la agencia de la ONU para las drogas, Yuri Fedotov, advirtió que la legalización en Uruguay violaría las convenciones sobre estupefacientes que el país ha firmado. Las encuestas de opinión hablan de un rechazo a la medida del 60% de la población. Solo entre los jóvenes (16 a 27 años) el proyecto tiene un apoyo mayoritario, aunque llega apenas al 51%. Por supuesto los opositores políticos han lanzado gritos al cielo señalando los peligros y las contradicciones de un "Estado narcotraficante". Valdría la pena decir que tal vez sea mejor hacerlo abiertamente y no dejar el negocio para algunos militares, policías y políticos en la oscuridad.

También entre partidarios de Mujica y amigos de la Moña se ha presentado algún descontento. Antes de la propuesta del gobierno avanzaba en el Congreso una ley de autocultivo que permitía a los Uruguayos la siembra de hasta de 8 matas para consumo personal. Para muchos la nueva idea deja el proyecto de ley en un limbo y es posible que el ruido político acabe por archivar la audacia del gobierno y por hundir el paso más modesto de legalizar las huertas caseras.

Crónica verde

   
Pero lo que nadie puede decirles al buen Pepe y a su gabinete es que están improvisando y que no han hecho bien las cuentas. Mujica ha parqueado su tractor rojo al píe de su Volkswagen azul y ha soltado sus cuentas sencillas de agricultor: son 150.000 consumidores, a un promedio de gramo y medio por día, significa que habría que producir más o menos 81.000 kilos cada año. Eso se siembra con holgura en 64 hectáreas. Y la cosecha al menudeo puede dejar nada más y nada menos que 53 millones de euros. Cualquiera se anima con esos números. Y mucho más cuando Uruguay recibe casi toda la marihuana que consume de su coloso del Norte, Paraguay, que es el segundo productor mundial de hierba después de Marruecos. Es necesario sacudirse a las mafias y a la Ganja paraguaya que deja mucho que desear, pensará Mujica.

Por lo pronto, el 8.3% de los uruguayos que dicen haber dado unos plones en los últimos 12 meses, sueña con ir a comprar su paquetito empacado bajo la bandera celeste de la República Oriental. El gobierno dice que tomaría un registro y entregaría máximo 40 calillos frondosos por persona cada mes. Si así fuera, el gran Pepe merecería una variedad a su nombre para una traba sencilla, contemplativa, dormilona. UC

 

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