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Número 34 - Mayo de 2012     

Editorial
Repetir errores y operaciones

Repetir errores y operaciones
 

Hace diez años, en la operación Mariscal, la ciudad inauguró una fórmula contra el mando de milicias y paracos. La mala suerte le correspondió a la comuna 13. Policía y ejército fueron encargados de recuperar un territorio que llevaba 20 años en armas ajenas. Pasamos de las escaramuzas a las operaciones: helicópteros artillados, fusiles, granadas, fuerzas especiales. La operación Mariscal dejó nueve víctimas civiles, la destitución del comandante de policía por excesos y la condena contra el Estado por una niña baleada al pie de un teléfono público. Fue apenas la antesala de la operación Orión que vendría 5 meses mas tarde.

En su momento esos operativos renombrados parecían inevitables. El control de las milicias en los barrios se había convertido en un desafío que amenazaba con extenderse. Años de desidia estatal debían corregirse con una reacción desmesurada. Firme, enérgica, según los políticos encargados en la época. Para muchos las embestidas de ejército y policía solo propiciaron un cambio de dueño. Las milicias perdieron su poder y los paras llegaron a mandar en las emboscadas y los filos. Digamos que el Bloque Cacique Nutibara a cambio de los Comandos Armados del Pueblo. Sin embargo es difícil decir que las cosas no han cambiado en la comuna 13. Al menos se terminaron las hegemonías. Donde había un pequeño ejército quedó un reguero de combos, cada uno con el encargo y la defensa de algunas cuadras: Divide y reinarás, dicen los optimistas; se multiplican los enemigos y los problemas, responden los pesimistas.

También cambiaron los modales colectivos de la comuna 13. Asociaciones de víctimas, jóvenes contra la violencia, la biblioteca de rigor como centro comunitario, las escaleras eléctricas como parque infantil. Todo ha vuelto a sus “justas” proporciones. Una violencia más llevadera.

Pero parece que nunca se aprende la lección. Y en las comunas 8 y 9 se incuba algo parecido a lo peor de la comuna 13. Mientras la ciudad recibe su sello de seguridad las venganzas de más de 500 hombres se encargan de torcer los balances. El Personero dice que la policía se arrima donde le conviene y algunos miembros de ONGs con prestigio detectivesco señalan sospechas inevitables.

Un estudio de La Corporación para la Paz y el Desarrollo Social en las comunas 8 y 9 muestra un conflicto que involucra grupos armados que se disputan control territorial, plazas de vicio, extorsiones y otras mañas. El mapa criminal de la zona tiene a Los Gaitanistas como mayoría armada con control sobre los barrios La Sierra, Villa Turbay, Las Mirlas y Esfuerzos de Paz Uno. Unos 200 hombres agrupados en 9 frentes disputando pequeñas hegemonías con la banda de La Oficina.

Del 13 de mayo a la fecha han sido asesinadas 5 personas ajenas al conflicto, han muerto 4 personas vinculadas a los grupos armados en disputa, 2 personas han resultados heridas por francotiradores en Las Estancias y Villa Tina y cinco familias han sido desplazadas por intimidaciones de “los combos” de San Antonio y Las Estancias.

Ahora las operaciones indiscriminadas parecen imposibles. Pero los grandes ejércitos en los barrios que hasta hace poco eran un recuerdo están de nuevo dedicados a plantear desafíos: amenazan con volar puentes peatonales, impiden las clases en los colegios, plantan sus ametralladoras .50 en las terrazas. Las ONGs muestran los organigramas, la geografía de dominio de cada grupo, las hojas de finanzas, los alias de los nuevos duros. La policía solo menciona algunos nombres y algunos ceros sobre las cabezas visibles. Ahora se entiende por qué el alcalde anterior intentaba cada semana convertirse en jefe de policía y fiscal. Lo más triste es que la nueva administración solo considera soluciones burocráticas y tecnológicas: La secretaría de seguridad como simple oficina para campañas de expectativa y las cámaras en los postes de luz como presencia institucional.

Han pasado 10 años de los grandes operativos en la comuna 13. A un precio muy alto se logró que en el occidente las 2 grandes tropas se convirtieran en 7 combos con menos alcance. Pero ahora tenemos en el oriente asoman amenazas que hacen pensar otra vez en las tanquetas subiendo por los callejones y los helicópteros rozando las terrazas. Y nunca sabremos si se debe a la simple desidia y corrupción policial, o a una condena que tiene marcas repetidas en nuestro almanaque.UC