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Número 18 - Noviembre de 2010   

Otros Centros
Historia de dos ciudades
Joaquín Botero
UC persiste en la benéfica idea de mirar hacia afuera, a otros centros. En esta ocasión, un conocedor de Nueva York nos enseña un lado distinto y poco advertido de la requetemencionada megalópolis.

   
Ilustración Verónica VelásquezLos habitantes de Quito y Guayaquil y los de Madrid y Barcelona viven muy orgullosos de sus ciudades y disputan sobre cuál es más importante para la economía, las artes y el deporte en Ecuador y España respectivamente. Lo mismo ocurre con los habitantes de Manhattan y Brooklyn, las dos ciudades-condados más importantes de la ciudad de Nueva York. De entrada Manhattan lleva la ventaja porque cuando se habla de The City, se refiere a NYC, o sea la de los rascacielos, Times Square, el Parque Central, las grandes estaciones de trenes, la que día a día está transitada de distraídos turistas que se le atraviesan a los acelerados neoyorquinos.

Pero los habitantes de Manhattan no tienen el orgullo de los de Brooklyn. Una ciudad en sí misma donde la gente se casa, se divorcia, es encarcelada, va al teatro, visita museos, y hasta va al mar: a Coney Island, la famosa playa de la ciudad, donde además se encuentra un parque de diversiones que hace un siglo representaba lo que ahora es Disneyworld. Su más bello parque, el Prospect Park, no tiene nada que envidiarle al Central Park. Brooklyn tiene hasta su centro, su downtown, con sus oficinas públicas y sede de grandes empresas que ya no caben en Manhattan o se mudaron a edificios más espaciosos o baratos.

Hasta finales del siglo XIX, Brooklyn era una ciudad independiente de Manhattan. Con sus puertos, sus factorías y su clase dirigente que poco se transportaba por bote a la isla vecina. Walt Whitman y José Martí la inmortalizaron en sus crónicas, aunque luego la historia los inmortalizaría como poeta al primero y estadista al segundo. Las cosas cambiaron con el progreso y la construcción de los tres puentes que las conectan. Fueron integradas a una gran ciudad que absorbería también a El Bronx, Queens y Staten Island. Y más puentes conectarían a todas estas islas.

Brooklyn sufre con sus pérdidas. Además de su autonomía hace más de un siglo, hubo un hecho significativo que marcó la historia de Brooklyn: perder la franquicia del equipo de béisbol Los Dodgers cuando se mudó en 1957 a Los Ángeles por unas mejores perspectivas económicas. Rompería los corazones de muchos fanáticos que gozaron cuando su equipo le ganó la Serie Mundial a los Yankees en 1954, y su estrella fue el famoso Jackie Robinson, el primer negro en jugar en las Ligas Mayores.

Más que analizar la perogrullada económica de que el crecimiento va del centro hacia la periferia, en Nueva York ocurre y seguirá ocurriendo un proceso llamado gentrification que se puede traducir como aburguesamiento. Los altos precios de los alquileres fueron empujando a los residentes de Manhattan hacia Brooklyn, y cada vez los empuja de unos vecindarios del mismo Brooklyn, a otros, como en una onda expansiva. Asimismo en el comercio, los negocios pequeños van claudicando a la presión del dinero.

Un ejecutivo y una modelo siempre serán relacionados con Manhattan, un obrero y una madre de familia serán más fácilmente identificables con Brooklyn. Gran parte de Manhattan representa la opulencia, el esplendor, el magnetismo, la apariencia, el abanico de razas sí, pero siempre y cuando la gente pueda pagar los arriendos. Gente de todos lados trabaja en los negocios sí, pero difícilmente la clase obrera podría vivir en Manhattan, más posiblemente en Brooklyn. En un restaurante mexicano en Manhattan existe una alta posibilidad de que los cocineros sean mexicanos, pero no los meseros ni los dueños. Mientras que en Brooklyn hay más chances de que todos sean mexicanos, hasta la mayoría de la clientela.

Manhattan es maquillada, lista para los ojos del turista. Brooklyn es cruda, auténtica, no oculta sus guetos separados, cada uno por su lado, quizás entremezclados en las orillas: los judíos ortodoxos que viven allí, los haitianos más allá, los polacos acá, los rusos en tal sector, los boricuas y los dominicanos en la zona tal donde hay tanta bulla.

Ilustración Verónica VelásquezSi al nacido en Brooklyn o a su residente se le pregunta de dónde es, se le llena la boca diciendo que es de allí, con presunción, casi con prepotencia. "La única parte de Nueva York que sigue siendo tradicional y genuina, que honra su pasado", dicen los viejos. El habitante de Brooklyn se ufana de que no tiene que ir a Manhattan. A menos de que tenga que desplazarse para trabajar, todo lo encuentra ahí. En la actualidad se construye el coliseo del equipo de baloncesto Los Nets que se mudará de Nueva Jersey donde nunca se llenaron las tribunas. En esa gestión tuvo mucho que ver el famoso rapero y empresario Jay Z, que creció en unos edificios subsidiados del gobierno cerca de donde transita la línea de trenes J, M, Z. Aunque ahora Jay Z viva con su mujer Beyoncé en un penthouse en Manhattan, aún dice que es de Brooklyn.

Uno de cada siete estadounidense puede rastrear sus orígenes en Brooklyn. Si Brooklyn fuera independiente, sería la cuarta ciudad en tamaño de Estados Unidos. Woody Allen creció en Brooklyn y en sus primeras películas evocativas de la infancia homenajeó su condado de nacimiento, aunque viviera en el Upper East Side de Manhattan. Spike Lee creció en Brooklyn y allí encontró inspiración para la mayoría de sus filmes, principalmente Haz lo correcto en la que se muestra mucho la vida de barrio y las tensiones raciales. Lee persistió en vivir mucho tiempo en el barrio de Fort Greene hasta que su esposa se cansó de que él fuera el centro de atención y los brothers estuviera a toda hora pidiéndole cosas.

Autores importantes como Norman Mailer, Arthur Miller, Thomas Wolfe y Truman Capote vivieron y escribieron obras importantes en Brooklyn. Ahora hay muchos renombrados que aún viven y escriben sobre Brooklyn: Paul Auster, Jonathan Lethem, Jonathan Safran Foer son algunos. El escritor español Eduardo Lago ganó el Premio Nadal con Llámame Brooklyn, su primera novela.

Hay actores que se mudan de Manhattan hasta Brooklyn en búsqueda de tranquilidad, menos luces y más ambiente familiar. Tras tener su primer bebé los actores Hedge Ledger y Michelle Williams se mudaron a Brooklyn. Luego de la separación, Ledger retomó su vida de soltero en Manhattan hasta que murió por una sobredosis de somníferos. Williams y su hija Matilda siguen tranquilas en Brooklyn, mientras la madre sigue desarrollando una interesante carrera cinematográfica. El actor Paul Dano, que actuó de mudo en Pequeña Miss Sunshine y de predicador en Pozos de ambición o Petróleo sangriento, vive en Brooklyn y toca allí en una pequeña banda con amigos. Recientemente Williams y Dano actuaron juntos en una bella película llamada Meek´s Cutoff que probablemente no tenga los ingredientes para que llegue al circuito comercial de Nueva York ni de Medellín, pero sí a un cine cultural en el centro de estas dos ciudades.

Hace diez años la serie de televisión Felicity trataba sobre las andanzas y la vida universitaria de esta joven y su entrecruce de amores en Manhattan. La actriz, Keri Russell, vive ahora en Cobble Hill, Brooklyn, está casada y tiene un niño de tres años.

Ilustración Verónica VelásquezEl turista parte desde la alcaldía y cruza el famoso y bello puente de Brooklyn. Usualmente llega hasta la mitad, algo cansado toma fotos de los rascacielos, de los otros puentes, del río, y emprende el camino de regreso a Manhattan. Vale cruzar el puente hasta Brooklyn y experimentar una ciudad muy interesante y con muchas cosas por descubrir. Si algún día puede, vaya hasta el otro lado. Como el habitante de ciertos barrios de Medellín que por prejuicios estúpidos nunca va al centro y no sabe lo que se pierde.