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Número 17 - Octubre de 2010   

Byron White
Fúmate un Abdulá
y podrás ver un barco en pleno Palacé
 

En la buena compañía de nuestro amigo el historiador y arquitecto RAFAEL ORTIZ
seguimos calle abajo por Palacé o Calle del Comercio, donde de todo hay y había.

Byron White1. Tal vez la cuadra más representativa de la Calle del Comercio o Palacé fue la comprendida entre Ayacucho y Colombia, con muchos locales con frente a la calle que albergaban a prestigiosas empresas comerciales. Los segundos pisos correspondían a oficinas de contabilidad, de gestión aduanera y demás asuntos pertinentes al comercio.

Cuando llegó la radiodifusión, en uno de esos segundos pisos se estableció la Voz del Triunfo, una emisora que inicialmente tuvo más arraigo entre los comerciantes que la misma Voz de Antioquia y la de Medellín. Si los recuerdos no fallan, ciertos señores Ramírez estaban relacionados con la Voz del Triunfo y fueron los primeros en permitir la presencia de gente en las transmisiones en vivo, por el año de 1934.

2. La Sombrerería Francesa capitalizó el espíritu gregario masculino de Medellín; importando sombreros, paraguas, zapatones, paños ingleses y dos o tres sastres excelentes, consiguieron como clientela a todos los que tenían para comprar artículos de primera calidad, de tal manera que lo que traía la Sombrerería Francesa se constituía de inmediato en moda, como ocurrió en los años 20 con la importación de bastones.

3. La historia tiende a repetirse y hasta con nombres propios. El edificio del Banco Popular está levantado en el mismo lugar donde en 1903 un señor Félix Correa fundó un banco, creó un boom económico muy parecido al que hizo el otro Félix Correa, el de Financiera Furatena, y quebró en idénticas condiciones.

4. Hubo aquí un edificio de tres plantas y en su parte baja una agencia de radios, recién llegados éstos a la ciudad. Su dueño, un señor Vásquez, le montó así competencia a la RCA Víctor, no sólo en lo de los radios sino también en cuanto a discos.

5. Luego estaba el edificio del Correo Aéreo Scadta (sigla de la Sociedad Colombo Alemana de Transporte Aéreo), que tenía una característica única en la villa: La marquesina de casi tres metros con la que se protegían los apartados aéreos situados en el atrio de La Candelaria. Después de estar allí 25 o 30 años, en plena calle, los apartados tuvieron que ser retirados pues los ladronzuelos descubrieron que en algunas cartas venia dinero.

6. A la sombra de la iglesia de La Candelaria, ocupando el local esquinero del lado, hubo siempre un café que cambiaba de nombre con cada dueño. Se sabe que fue el Café de las Flores en el siglo XIX y durante mucho tiempo el Café Pilsen, competidor de La Bastilla en la venta de licores extranjeros, y hasta poco antes de cerrarlo, proveedor de cigarros y cigarrillos exóticos para fumadores profesionales. Allí, por ejemplo, se conseguían los cigarrillos egipcios Abdulá, que venían con algo de marihuana entre su picadura.

7. El Edificio Constain fue la primera casa de dos pisos de Medellín. Quien lo mandó construir fue el famoso Dr. Lorenzo de Castrillón, cura por más de 50 años y hermano de la aún más célebre doña Ana de Castrillón (1645-1712, según consta en el Libro I de Entierro de la Parroquia de La Candelaria). Se dice mucho que doña Ana fue la culpable de que se le haya dado el primer titulo de población a Medellín, al cual se oponían los ciudadanos de Santa Fe de Antioquia por disminuirles las rentas que recibían. Dicen que lo logró gracias a su amistad con el Conde de Medellín (no del nuestro, sino del Medellín español, el de Badajoz), pues el noble, de apellido Portocarrero, era amante de la reina. Por él, la calle 36 es la Portocarrero. Dicen también que doña Ana era muy bella; lo que sí es totalmente cierto es que era riquísima y que sobrevivió a tres maridos, dos de ellos gobernadores.

8. En el último local del Edificio Constain despachó una peluquería, que aunque con apenas dos sillas, siempre se distinguió por ser una de las mejores y de las más visitadas, pese a que la motilada era más cara y había que separar turno.

9. Los locales bajos de esta cuadra correspondían a almacenes de música y posteriormente de alimentos. Pero en uno de los segundos pisos había algo especial, único: el Club de Tresillo, con su silencio casi perfecto y sus mesas concurridas por gente muy honorable, principalmente abogados, médicos y otros profesionales, todos de mirar adusto y de cara impermeable, concentrados en el juego.

Aunque no hemos mencionado las avenidas, con la Primero de Mayo hago una excepción: fue la primera a la que se le hizo cobertura, por la canalización de la quebrada Santa Elena alrededor de 1930. En ese tiempo se llamaba Avenida Manuel Uribe Ángel.

10. Allí estuvo la casa de Manuel Uribe Ángel (1822-1904), médico y humanista, un ser desprendido y generoso. Don Manuel siempre atendió a la gente pobre a costa de su propia comodidad y no escatimó esfuerzos para apoyar muchas manifestaciones culturales. Cuentan que su quiebra económica se debió a la publicación de su Historia de Antioquia y Caldas, textos aún no superados por ningún autor. Su busto ve pasar carros un poco más arriba, en La Playa.

11. Un alemán fundó en este lugar el Hotel Continental, famoso entre los viajeros europeos. Cuando crearon el campo de concentración de Fusagasugá se vio forzado a venderlo. Luis Gómez Tirado se lo compró regalado, por 8.000 pesos, y le anexó una agencia de viajes, con la que consiguió bastante plata a punta de tours a Tierra Santa, que recorrían algo de Europa y después Jerusalén y Palestina, todo en 40 días.

12. El Edificio de la Naviera fue construido por la firma Vieira Vásquez Dothe y hace alegoría a la Naviera Colombiana, como lo demuestran los medallones incrustados en las puertas vaciadas en aluminio, con escenas representativas de los viajes por el río y su forma como de barco. Recién construido, la firma entró en bancarrota y tuvo que venderlo; el único postor que podía dar la plata de contado era el Departamento de Antioquia y por eso lo compró barato. Allí posteriormente estuvieron las Rentas Departamentales y la Lotería de Medellín.