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Número 10 - Marzo de 2010  

Byron White
Haciendo carambolas entre cárceles, cuarteles y batallones.
La metamorfosis de Carabobo.
 
La metamorfosis de Carabobo 1. Casa de familia
2. Hotel Girardot
3. Benjamín de la Calle
4. Puesto de libros usados
5. Quinta de Juan Uribe
Mondragon
6. Locales
7. Pedro Nel Ospina
8. Palacio Nacional.
9. casas
10. Palacio Municipal
11. Café El Vesubio
12. Edificio Pielroja
13. Librería
14. Hotel Berlín
15. Café EL Polo
 

Seguimos echando pata y lengua con nuestro asesor histórico,
el arquitecto e historiador Rafael Ortiz, por pleno Carabobo
rumbo a la quebrada Santa Elena.
 

1. En Carabobo crucero Amador, esta casa de familia que en los años 70 y 80 fue restaurada para convertirse en club de homosexuales y posteriormente en hotel.

2. El Hotel Girardot fue de los mejores que hubo en Medellín y además era el favorito de Porfirio Barba Jacob en sus venidas a la ciudad.

3. Casi al frente del Hotel Girardot estaba el estudio fotográfico de Benjamín de la Calle, el más grande fotógrafo de Medellín a principios del siglo XX (después vinieron Obando y Carvajal). De la Calle era homosexual y dirigía una cooperativa que reunía a muchos homosexuales de la Villa; a ella pertenecían meseros, coimes, dueños de hoteles, ingenieros, médicos y profesionales diversos. La cooperativa, llamada de mutualidad, se encargaba de subsanar las necesidades de salud y economía de sus asociados. Para aumentar los fondos siempre escasos y, sobre todo, para enfrentar las enfermedades, Benjamín le pedía colaboraciones extras a aquellos personajes que, asomando la punta del zapato afuera del clóset, intentaban seducir o seducían a algún socio de la Cooperativa. Una vez le pasaban la información, los llamaba y ninguno era capaz de negarse a dar el aporte a la causa, que quedaba de inmediato registrado en el libro de aportantes, pero ya con categoría de mensualidad.
Junto a su fama de fotógrafo, creció su fama de homosexual, tanto que las señoras que iban con sus niños, viéndolo a él en la acera, preferían bajarse a la calle o pasarse al otro andén.

4. Puesto de libros usados. En cada esquina de Maturín con Carabobo había una casa de dos pisos independientes, en una de ellas, debajo de la escalera, y casi en un zaguán, un señor don Juan compraba y vendía libros y revistas viejas a precios muy módicos. Se conseguían obras de los grandes clásicos a 5 y 10 centavos.

5. Después, entre Maturín y Pichincha, encontramos la quinta de Juan Uribe Mondragón, que a todo el mundo encantaba. Don Juan la hizo construir al estilo caribeño de las mansiones cubanas y cuando murió, la casa pasó a ser un colegio. Hacia 1930, cuando la demolieron, era la sede del Batallón Girardot.

6. Al costado oriental había numerosos locales de tipo comercial y tres o cuatro mansiones inmensas pertenecientes a las familias Vásquez y Ospina.

7. Aquí estaba la casa donde vivió, y murió después de que vino del Palacio Presidencial, Pedro Nel Ospina.

8. Luego, en diagonal, estaba un edificio a duras penas habitado, usado sólo para trámites de servicios públicos: el Palacio Nacional.

9. Numerosas casas de habitación y dos almacenes que hicieron historia. El primero, la Cacharrería Mundial.

10. Y el segundo, donde se vendían los Billares Champion, cuyo concesionario tenía la carpintería en el barrio Sevilla. Toda esta manzana, a finales del siglo XIX y principios del XX, fue Alcaldía Municipal, Cárcel Municipal de Varones y Cuartel de Policía. Talvez fue la cárcel más ilustre de Colombia en mucho tiempo, porque cuando había un cambio de partido en el poder, cosa frecuente a causa de la revoluciones, mandaban arrestar a los del partido perdedor que no habían tenido tiempo de esconderse, y empezaba un espectáculo, a veces grotesco: respetabilísimas damas llegando con sus sirvienta a llevar la alimentación a su esposo tres veces al día.

11. Diagonal a los Ramírez Johns, los de los Billares Champion, estuvo el café El Vesubio, fundado por don Pedro María Arango, magistrado de Tribunal Superior y frecuentado por otros magistrados, abogados y estudiantes de derecho que entre copa y copa hacían análisis crítico de los procesos que se tramitaban en el Palacio de Justicia.

12. Diagonal al Palacio Nacional, y haciendo esquina con los anteriores, estaba el Edificio Pielroja, primera sede de la Colombiana de Tabaco, que cuando desocupó le dejó el local de la esquina a la Librería Nacional. A principios del siglo XX, desde Ayacucho hasta la quebrada Santa Elena, lo que no era locales comerciales eran bufetes de abogado.

13. Librería La Pluma de Oro, donde se vendían numerosas obras de literatura clásica y las primeras de ciencia ficción que llegaron a la ciudad.

14. El Berlín fue el primer gran hotel para turismo que tuvo Medellín. Se cuenta que el señor alemán que lo fundó siempre se negó a servir comida paisa, toda era comida internacional en el Hotel Berlín.

15. Café El Polo. Este fue el segundo lugar que ocupó este reconocidísimo café de Medellín después que fue trasladado del primitivo en Colombia entre Carabobo y Cundinamarca.
Carabobo es largo y lleno de historias. Por allá seguiremos contando lo que era Medellín. UC